EDITORIAL

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La pobreza casarense  es leve comparada a la de otras ciudades del país

Conocidos los índices de la pobreza nacional, acaso aterradores porque rebelan que un 52% de los niños son pobres, nos hace pensar cuáles son los niveles de pobreza casarense. Por cierto más leves que los que acusan los porcentajes nacionales. En Casares hay pobres, siempre los hubo, últimamente los comedores escolares se han multiplicado, son muchos los niños que su única comida la reciben en los comedores, y no saben lo que es participar de la mesa familiar. Pero el porcentaje no es demasiado alto, tampoco se ve a personas en situación de calle y si alguien pide pasa bastante desapercibido. No se ven vecinos harapientos por las calles, tampoco revolviendo bolsas de desperdicios como es común ver en Capital, el conurbano bonaerense y en tantas provincias argentinas. Respecto al desempleo también los porcentajes son menores que en otros puntos, son muchos los desocupados pero no tantos como para compararse con los niveles nacionales. Las changas y trabajos ocasionales reemplazan a los empleos estables y es en la franja de los que no tienen asegurado su salario donde se refleja más la pobreza.

Todo esto nos hace pensar que somos tal vez privilegiados, pero es sabido que los pueblos del interior terminan a la larga siendo un reflejo de lo que sucede en las grandes urbes. Los sueldos son menores, como son menores los gastos, las problemáticas son otras, pero todo llega, porque estemos mejor no debemos dejar de preocuparnos. A nivel municipal y de nuestras instituciones se trabaja en ayuda de los pobres y de los más necesitados. Tal vez no sea suficiente, habría que comprometerse más, la fortaleza de estos pueblos es que de una u otra manera nos conocemos todos, el anonimato ahuyenta la solidaridad, aquí trabaja la escuela, como decíamos el municipio, el Movimiento Evita, la iglesia, los clubes, Cáritas, los vecinos. Nadie parece morirse de hambre, celebremos que eso ocurra, pero lejos de cruzar los brazos debemos fortalecer los lazos de vecindad que nos permitan detectar focos de pobreza y hacer lo humanamente posible para llevarles alivio. 

   

 

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