ENTREVISTA A LUCIANO MALAISSI

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El joven casarense que analiza el Cannabis Medicinal

Luciano Malaissi es estudiante avanzado de la carrera de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata y hace pocos días su foto apareció en el diario Clarín.

Participa del Proyecto de Extensión Universitaria «Cannabis y Salud. Una nueva mirada al uso de Cannabis y sus derivados» dirigido por el Dr. Darío Andrinolo y la Dra. Daniela Sedan de un equipo científico que se dedica a analizar el Cannabis Medicinal que se utiliza con fines terapéuticos.

Nos contaba Luciano que hace poco participaron en un congreso en la Universidad Federal de Sao Carlos el 23, 24 y 25 de octubre, un complejo universitario , perteneciente al Estado de Sao Pablo. Lo hicieron con tres proyectos, pero el que se destacó fue el referido a Cannabis Salud.

Luciano tiene como jefa de la cátedra de Toxicología a la profesora Daniela Sedán, quien fue la que lo incentivó para trabajar en estos proyectos. Junto a un grupo de compañeros y docentes, recaudaron fondos (incluido un aporte del municipio), para viajar a Brasil a presentarse en el Congreso citado.

Esta actividad forma parte del Proyecto de Extensión de la Facultad hacia la comunidad, donde también se incluyen charlas en localidades cercanas y en el CONICET de La Plata y asesoramiento a asociaciones como Mamá Cultiva, Asociación Cultural Jardín del Unicornio, Cultivo en Familia (La Plata) y el Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Oncológico Angel Roffo de Buenos Aires.

 

Investigación legalizada pero restringida

 

Nos comentaba Luciano que si bien la investigación sobre el Cannabis Medicinal está autorizada por ley, queda limitada a una sola patología: epilepsia refractaria. Por lo tanto no está autorizada en tantos otros casos en los que se considera sumamente importante como Parkinson, tratamientos oncológicos, autismo y principalmente dolores y náuseas provocados por esas prácticas.

Por lo tanto se deduce que en el nuevo período legislativo se apruebe una ley que permita mayor amplitud de tratamiento.

A este inconveniente hay que sumar el costo de la botella de Cannabis Medicinal, que es en dólares dado que es importada y  su valor asciende a mil dólares.

 

Su vocación y el Colegio Nacional

 

Luciano cursó estudios secundarios en el ex Colegio Nacional , cuyo laboratorio es de excelencia. Fue allí que incentivado por las profesoras Graciela Cabrera, Claudia Diego y Ángela Pereyra se inclinó por la Química y con la profe Natalia Aguirre se deslumbró con la Biotecnología. Además cosechó una muy importante experiencia en Feria de Ciencias y en las Pasantías Laborales. Así descubrió que su vocación es la toxicología.

 

Luciano Malaissi

en Clarín

 

En la edición del día 3 de noviembre del corriente del diario Clarín, en el suplemento Salud, aparece una foto de Luciano y la opinión del Dr. Darío Andrinolo, Coordinador del proyecto que se lleva a cabo en un laboratorio compartido por la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de La Plata y el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente que el CONICET tiene en la capital bonaerense.

«Tenemos un convenio con el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo: este año recibimos 200 muestras de pacientes de allí. Pero, además, recibimos otras 500 muestras de pacientes particulares. Hay un aumento general del interés en los derivados del cannabis como una opción terapéutica», sostiene Darío Andrinolo, coordinador del proyecto. En La Plata, el análisis cuesta 2.500 pesos.»El análisis se hace a través de un cromatógrafo, un dispositivo que permite separar e identificar los componentes de un producto. Nosotros buscamos cinco cannabinoides: THC ácido, THC neutro, CBD ácido, CBD neutro y CBN. Los análisis nos demuestran que hay mucha variabilidad en las distintas concentraciones de esos cannabinoides según la muestra», describe Andrinolo, y suma: «Todas las muestras tienen THC -componente psicoactivo de la planta de cannabis- porque en general son producciones de plantas que derivan de otras cuyo uso original fue el recreacional».

«El Epifractán, un aceite industrial de cannabis que se produce en Uruguay, tiene entre 50 y 100 miligramos de cannabinoides por mililitro. La media de los aceites que se producen localmente tienen unos 2 miligramos por mililitro. La primera lectura es que son aceites ‘truchos’ o rebajados, pero los datos sobre que aún en esas concentraciones baja la dosis y se mantienen los efectos positivos en el paciente son contundentes», afirma Andrinolo. Según explica, «la industria farmacéutica acostumbra a que cada medicamento tenga una sola droga o a lo sumo dos, y en los aceites artesanales, como los cannabinoides están juntos y actúan en ese conjunto, se produce lo que se llama ‘efecto séquito’ y las concentraciones necesarias pueden ser menores».

 

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