SIN ACTOS, PERO CON MEMORIA

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24 DE MARZO. ANIVERSARIO DEL SANGRIENTO GOLPE CÍVICO-MILITAR DE 1976

La particularidad que ha generado la pandemia provocada por el COVID19, impide la realización de actos. Pero esto no significa que el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, deba ser ignorado por toda la población de nuestro país.

Es más, en tiempos de reivindicación de la Universidad y la Salud Públicas hay que mirar por el espejo retrovisor de la historia y recordar las persecuciones, torturas y desapariciones sufridas principalmente por obreros, estudiantes, militantes políticos, barriales, deportistas, religiosos y ciudadanos comunes en cuyas ideas estaba indudablemente la defensa de la educación pública.

Porque era el objetivo principal de quienes pergeñaron aquel nefasto golpe del 24 de marzo de 1976, atacar a los  que consideraban focos de subversión, y eso eran para ellos la universidad y los sindicatos principalmente.

Es cierto que en los meses previos al golpe el país se hallaba convulsionado, más aún después de la muerte de Perón (1 de julio del 74), debido al accionar de grupos guerrilleros de izquierda (FAR, FAP, Montoneros, ERP) y la contracara amparada en el poder del ministro López Rega, quien respaldaba a la Triple A, grupo paramilitar dedicado a perseguir a cuanto sospechara de ideas de izquierda y matarlos de la manera más ruin y cobarde, como hicieron con la casarense Mirta “Negrita” Aguilar, su compañero el “Tatu” Basile y tantos otros más.

Pero López Rega fue depuesto por la presidente “Isabel” Martínez, presionada por todo el arco político y mediático. No obstante, los militares ya tenían allanado el camino para el golpe con los decretos para “aniquilar la subversión”.

Ante la debilidad del gobierno y el apoyo de muchos civiles, el golpe fue muy sencillo y una Junta Militar se adueñó del poder ejecutivo: Videla (Ejército), Massera (Marina) y Agosti (Fuerza Aérea), la integraban; hasta que decidieron que Jorge Rafael Videla fuera el presidente de facto.

A partir de allí la teoría de la Seguridad Nacional puso bajo sospecha a todos los ciudadanos y las persecuciones, fusilamientos, torturas y desapariciones de personas pasaron a ser el común denominador del accionar político de la Junta.

Los centros clandestinos de detención diseminados por todo el país se convirtieron en el reservorio de miles y miles de hombres y mujeres sometidos a las peores torturas imaginables, al mejor estilo del nazismo y los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial.

El Plan Cóndor diseñado por la CIA, (Central de Inteligencia de EEUU), y apoyado por otras dictaduras latinoamericanas como las de Chile y Brasil funcionó también en nuestro país, dejando huellas imborrables de las que aún hoy pagamos las consecuencias, como fue el éxodo de miles de mentes brillantes en busca de salvaguardar sus vidas. Muchas de esas mentes retornaron pero muchas otras se quedaron en los países que los acogieron, no solo incrementando sus conocimientos, sino ofreciendo lo que la universidad pública argentina les había brindado

EL DOLOR DE MALVINAS

Y EL DESPERTAR DEMOCRÁTICO

La derrota de los militares argentinos en la desa-certada Guerra de Malvinas, tuvo consecuencias muy dolorosas, principalmente para las familias de los soldados muertos, y dejó marcas indelebles en el cuerpo y las psiquis de los sobrevivientes. Pero, por otro lado sirvió para quitar el velo de la ignorancia a la que estaba sometida la mayor parte de la población por parte del gobierno militar con la inexcusable complicidad de los medios de comunicación.

Descubierta la trama con el resultado de la derrota, el camino de retorno de la democracia fue quedando sin obstáculos para que ganara las elecciones el líder político más importante de esa época, el Dr. Raúl Alfonsín (UCR).

El pueblo quiso que fuera él y no otro, y el pueblo no se equivocó. Instalado en el gobierno tomó la valiente decisión de formar la CONADEP (Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas), organismo integrado por referentes de distintos sectores de la sociedad argentina, que volcaron en el libro Nunca Más, los resultados de una gran investigación.

Pero no se quedó en eso el mandato presidencial, pues se inició el juicio a las juntas de comandantes de la época de la dictadura, siendo juzgados y condenados los principales responsables del genocidio.

Hubo levantamientos carapintadas que obligaron a que se sancionara las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y mucho peor el indulto otorgado por el presidente Carlos Menem, quien asumió después de Alfonsín. Lamentablemente, por un tiempo, se frenaron las investigaciones, pero los delitos de Lesa Humanidad y la Desaparición de Niños, no prescriben. Esto le permitió al presidente Néstor Kirchner continuar con las investigaciones, para que fueran condenados nuevos genocidas y volvieran a la cárcel los indultados.

De esta manera, las acciones en materia de juicios a los asesinos no cayeron en saco roto, y así Argentina, se convirtió en un ejemplo de país que juzgó a los responsables de los delitos de Lesa Humanidad, como ningún otro país en el mundo lo hizo.

A los que reivindicamos la MEMORIA, la VERDAD, y la JUSTICIA, nos llena de orgullo habitar un Estado que hace honor a su historia y los hombres y mujeres que dejaron su vida para que la democracia sea un objetivo principal para defender, no solo como forma de gobierno sino como estilo de vivir.

Prof. Daniel Lombardo  

 

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