editorial

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¡POBRE PAÍS!

¿Podrá soportar nuestra querida Argentina una extensión de la cuarentena?

A sesenta y pico días de cuarentena o aislamiento social preventivo y obligatorio, vemos a un gobierno que ha elegido un camino exitoso para combatir la pandemia de Covid – 19, logrando la colaboración del pueblo y unos resultados estadísticos alentadores que le han permitido transitar por un panorama favorable y esperanzador.

¿Pero hasta cuando podrá la estructura económica del país soportar el devastador desgaste económico que produce cierre de empresas, desocupación y un panorama tan sombrío como uno puede imaginarse?. Está claro que no mucho más, que el esfuerzo económico que realiza el Estado para  compensar los pérdidas de las empresas y de sus ciudadanos lo lleva a deslizarse en una pendiente que parece no tener fin, pero que sabemos lo tiene.

 Y en medio los agoreros de siempre, profetas de utilería que opinan con ligereza e irresponsabilidad haciendo relucir sus gemelos de oro desde pupitres lustrosos, que sirven de trono a opinadores de superficie, incapaces de sustentar una idea.

Se vienen tiempos difíciles si de extender la cuarentena se trata. Se  ha pretendido politizar el tema en cuanto a las acciones y decisiones de los componentes del AMBA, que no son otros que la zona urbana formada por la CABA (Capital) y los 40 distritos contiguos al conurbano de la Pcia. de Bs. As. 

Afortunadamente privó el sentido común, los líderes de uno y otro sector se sentaron a una mesa y tejieron un acuerdo 0 político priorizando los intereses y la salud de la ciudadanía en pos de un objetivo común. Parafraseando la célebre frase del expresidente Carlos Menem podríamos decir “hoy estamos mal pero vamos bien”, teniendo en cuenta que ha surgido la problemática de un aumento  preocupante de casos en el AMBA, pero vamos bien porque en el resto del país los números nos dicen que se ha trabajado bien y a conciencia para evitar la propagación del mal.

Sería deseable que las circunstancias permitan distender la cuarentena, para poco a poco entrar en la normalidad y poder mostrar al mundo que hemos  hecho las cosas bien, por sobre todo en un marco de entendimiento en el que la política le ha cedido el lugar a un sentimiento que podríamos llamar patriótico y que realmente lo es.      

    

 

 

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