editorial

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Los “beneficios” de la cuarentena

El aislamiento social o cuarentena puede haberse pensado en épocas pasadas en “beneficio” de los demás. Los enfermos de pestes malignas debían recluirse para no contagiar a las personas sanas. También se la pensó, como la situación que se está viviendo en la actualidad, para resguardar a personas sanas de epidemias o pandemias que asolan el mundo exterior.

Pero además de los nombrados la cuarentena trae otros beneficios que tienen que ver con la notable disminución de los accidentes callejeros, especialmente aquellos protagonizados por motos que en la estadística policial dejaban una secuela de choques con un lamentable saldo de heridos y en algunas  situaciones muertos. Se trataba de accidentes diarios, por lo general protagonizados por motos y autos o camionetas en los que –por supuesto- el conductor de la moto llevaba la peor parte. Algo similar ha ocurrido con los hechos delictivos que ocurrían con cierta frecuencia y han disminuido en forma apreciable. Vale por lo tanto el remanido dicho “no hay mal que por bien no venga”.

A más de dos meses de “instalada” la cuarentena en nuestro país, con una serie de variantes de acuerdo a las circunstancias, queda demostrado que las zonas más “duras” y comprometidas  son la Ciudad de Buenos Aires y la Prov. de Buenos Aires, que presentan la mayoría de los casos con problemáticas distintas que obligan a trazar estrategias también distintas para evitar los contagios y así asegurar que las necesidades sanitarias estén cubiertas.

Se percibe en la comunidad cierta saturación por la prolongada cuarentena, con distintos cuestionamientos y razonamientos que ya la encuentran excesiva y sumamente perjudicial desde el punto de vista económico, ante un asesoramiento médico y científico especializado que piensa que debe resguardarse la vida por sobre cualquier otro tipo de razonamiento.

Ante un mal que no perdona y que nadie conoce y ante la falta de antídoto o vacuna que lo combata se ha elegido la protección de la vida  aún a costa del derrumbe de la economía que es inexorable. El futuro cercano tendrá la palabra. Nos dirá quien está acertado, o si en realidad se trataba de una verdad compartida. 

 

 

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