Semana de mayo

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El lunes 21 de mayo de 1810 los cabildantes se hallaban reunidos cuando escucharon un gran bullicio en la Plaza Mayor, al asomarse vieron que alrededor de 600 personas reclamaban la urgente convocatoria a un Cabildo Abierto. Ese numeroso público respondía al liderazgo de Domingo French y Antonio Luis Beruti. El primero era un ex cartero de la ciudad que había tomado el camino de las armas para defender a Buenos Aires en las Invasiones Inglesas y llegó a ser coronel, el segundo era un abogado doctorado en leyes en la Universidad de Sala-manca, España.

Ambos comandaban a la Legión Infernal o los Chisperos como también se los denominaba. Era la fuerza de choque de la revolución. Fueron los encargados de evitar que hubiese dominio español en el Cabildo Abierto del 22 de mayo, pues de 450 invitados solo concurrieron 260 y la mayoría apoyó al bando revolucionario.

El Cabildo Abierto

Se reunió el 22 de mayo y los oradores de la revolución tenían el apoyo de una barra bulliciosa que se encargó de meter presión constantemente a los defensores de la continuidad del virrey.

El primer orador fue el obispo Lué y Riega quien en una postura pro hispánica a ultranza sostuvo que mientras hubiese un solo español nacido en la península y que habitara en las colonias, ese debería ser quien gobernaba.

Ante tan descabellada postura, vino la respuesta de Juan José Castelli, el orador de la revolución, quien al principio dudó pero finalmente realizó una brillante exposición sosteniendo que al haber caducado el reinado del rey Fernando VII en España por ser prisionero de Napoleón, el poder volvía el pueblo y este debería determinar quiénes serían de ahora en más los nuevos gobernantes.

El fiscal de la audiencia Villota sostuvo que Buenos Aires no se podía arrogar el derecho de decidir sin consultar a las provincias, en una clara maniobra de dilación. A lo cual el abogado Juan José Paso le retrucó que no se podía perder tiempo debido a los riesgos de posibles invasiones. Y que ya habría tiempo de hacer participar a las provincias.

La postura de Paso fue contundente y Saavedra expresó: “y no queden dudas, que es el pueblo el que confiere la autoridad o mando”.

El día 23 se terminó con el escrutinio, según las actas del Cabildo, de los 450 invitados, solo concurrieron 251 (¿habrá tenido algo que ver la Legión Infernal” con los que “no pudieron ir”?. De esa cantidad una treintena se fue de la reunión, 164 votaron por la destitución del virrey y 60 por su continuidad.

Pero el día 24, Cisneros y las autoridades del Cabildo se guardaban un as en la manga, proponiendo una Junta Provisoria presidida por el mismo virrey e integrada por dos representantes del bando español, Incháurregui y Solá, y dos representantes de los revolucionarios, Saavedra y Castelli.

LA GESTA GLORIOSA DEL 25 DE MAYO

Si bien Saavedra, Castelli y otros habían aceptado en principio la maniobra del Cabildo, la reacción de la mayoría, fundamentalmente de los “infernales”, fue diferente y a viva voz marcharon a la plaza a pedir la destitución definitiva del virrey y su reemplazo por un gobierno totalmente representativo del bando revolucionario.

Ante las dudas de los funcionarios del Cabildo, la presión de la gente que se reunió en la plaza no se hizo esperar y el petitorio con la formación del nuevo gobierno debió ser aceptado.

Así fue que surgió la Primera Junta de Gobierno, nuestro primer gobierno patrio con representantes de distintos sectores como las milicias, los abogados, el clero y los comerciantes.

Presidente: Cornelio Saa-vedra, Secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno y seis vocales, Manuel Belgrano, Domingo Matheu, Miguel de Azcuénaga, Juan José Castelli, Juan Larrea y Manuel Alberti

El MITO DE LAS CINTAS

La historiografía argentina aún no tiene una versión indiscutible sobre los colores de las cintas utilizadas en la Semana de Mayo. Prácticamente está descartada la postura mitrista sobre la presencia del color celeste, en cambio es muy probable que hayan sido blancas pues era el color usado por los batallones  durante las invasiones inglesas.

Es probable que también hubiera cintas rojas como símbolo de guerra. Además, el día 22 en las afueras del cabildo se pudieron ver retratos de Fernando VII, el rey prisionero de los franceses.

La incógnita continúa, las cintas blancas seguro que estaban en las solapas y los sombreros, el resto seguirá siendo tema de investigación.

Prof. Daniel Lombardo

 

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