editorial

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LA CULPA NO ES  DEL VERDULERO

Ya no se puede estigmatizar a alguien porque sea portador del virus Covid 19. Sea un verdulero o de cualquier otra profesión. Es gente que está trabajando, que necesita hacerlo para poder vivir y abastecer el consumo alimenticio de sus vecinos,  que tiene continuos contactos con otras personas, y estas con otras, por lo que culpar a alguien porque habiéndose contagiado contagia a otros no tiene sentido. Salvo sí aquellos que no toman ningún tipo de prevenciones, que desoyen las normas y recomendaciones con total desprecio de la salud de los demás. Tampoco tienen la culpa si contagian aquellos que cumplen actividades esenciales, como empleados de la salud, personal de seguridad, bomberos, limpieza y recolección de residuos, funcionarios afectados a la pandemia, etc, etc.

Le cabe a todos esas personas cumplir estrictamente con los protocolos  fijados, pero aún así vemos que muchos de ellos terminan contagiados y expanden el mal sin quererlo ni suponerlo. 

Por otra parte todas las medidas que se implementen en los municipios, caso el nuestro, no aseguran de manera terminante que el virus no pueda ingresar. Son efectivos los controles, las recomendaciones, exigencias  y disposiciones, pero aún así nos enfrentamos a una pandemia devastadora para la que no hay vacunas ni antídotos, cuyo virus se filtra de mil maneras y nadie está libre de contraer la enfermedad y transmitirla a quienes se contacta.

El verdulero es simplemente un vehículo que incluso ignora ser portador del virus, y aún habiéndose hecho un hisopado unos días  atrás puede contagiarse después y de nada habrá servido esa prevención. No obstante debe hacerla para tener un elemento más de resguardo, pero de ninguna manera es infalible.

Nos esperan tiempos difíciles, sólo la prevención, el cuidado y cumplimiento de todas las disposiciones puede librarnos de esta peste maldita que asola al mundo entero. No apostemos al azar, hagamos todo lo posible para impedirlo.

 

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