EDITORIAL

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DESDE HACE 170 DÍAS

Tema de hoy: el coronavirus

En una pequeña reunión celebrada días pasados se tocaron varios temas, aunque el coronavirus fue excluyente. El saldo de la misma es que estaban todos hartos, hastiados, aburridos de encender radios y televisores y que no se hable de otra cosa que no sea el coronavirus. ¡Y vaya si tienen razón!. Deambulan por las radios y canales de TV médicos de infinitas especialidades, sociólogos, psicólogos, videntes, economistas, politicólogos, y como nadie sabe “un pito” (diría mi tía Josefa) de coronavirus, hablan de probabilidades, de supuestos, juegan a quien miente menos, en fin, como el locutor o periodista de turno tampoco sabe absolutamente nada de la enfermedad  se dan el lujo de parecer eruditos.

De tanto hablar terminan hablando de temas colaterales como los aciertos o yerros del presidente, las consecuencias de su manejo de la situación, lanzando temerarias opiniones que por su gravedad cuesta creer que puedan haber salido de la boca de un expresidente, dando a entender que de ninguna manera habría elecciones, que un golpe militar podría estar en ciernes. Claro, esas palabras provocaron un alboroto general, opinaron de todo el arco político, unos repetían al cansancio las grabaciones de esa barbaridad, otros repudiaban y no pocos fueron los que creyeron haber escuchado a un Duhalde que no estaba en sus cabales. Y fue el mismo Duhalde que se colgó de esa idea al manifestar que “fue un desenganche de la realidad, que la misma pandemia produce actitudes psicóticas y nunca como ahora ves gente que dice cosas que en su sano juicio no diría. En una palabra que el tema de la pandemia nos pone “chapitas”, por lo que la gente dice cosas que en su sano juicio no diría.

Ese es un ejemplo, que viniendo de un hombre que transitó toda la pasarela política de provincia y nación, adquiere mayor notoridad. Palabras  que en un común mortal se verían como algo normal, Duhalde puede decirlo, a otro lo acusan de gorila y lo lapidan. 

 

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