TRASPLANTE DE RIÑÓN A UNA NIÑA CASARENSE

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Fue intervenida el día miércoles en el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata y su estado es satisfactorio.

La grandeza y el amor de una  madre se demuestran en toda su dimensión  cuando las  jugarretas del destino se descargan sobre sus hijos. Basta el ejemplo de una familia, constituida por Natalia Franchuck y Marcelo Vivono, padres de tres hijas, dos de ellas mellizas.

La noticia que hoy nos ocupa tiene que ver con la hija menor del matrimonio, Lucila, de 12 años, que el día miércoles fue trasplantada de riñón en el Hospital de Niños y su estado es satisfactorio.

LAS OTRAS DOS TAMBIÉN  ENFERMAS

Y hablábamos del destino y sus jugarretas, porque unos años atrás, también por una patología renal debió ser trasplantada de riñón una de las mellizas, Ludmila, que en estos momentos tiene 24 años. El riñon que recibiera en aquellos momentos fue donado por su madre. Hoy Ludmila por una grave complicación (tuvo una embolia en una pierna y sufrió un infarto pulmonar) se encuentra internada en el Hospital Italiano con buen pronóstico. La otra melliza, Luisina, que también tenía algún problema similar a Ludmila, se curó al dar a luz una criatura.

SI ALGO FALTABA  ERA QUE  QUEDARA VIUDA

Y nos queda otro capitulo doloroso y trágico en las vidas de la familia Vivono-Franchuck, y es la trágica desaparición de Marcelo Vivono, padre de Ludmila, Luisina y Lucila, quién conduciendo un remise tuvo en ruta 50 un gravísimo accidente al mediodía del 22 de agosto de 2014. Vivono se dirigía por la mencionada ruta, cuando a la altura de Quiroga, presumiblemente por esquivar un pozo se le desvió el coche y volcó en forma espectacular, perdiendo la vida. Con él viajaba Santiago Martín quien le había hecho dedo, resultando ileso. 

Natalia Franchuck en su calidad de madre tiene ganado el cielo. Tuvo tres hijas a dos de ellas las trasplantaron, la tercera pasó también serios problemas y al día de hoy estaría curada. A todo eso debemos agregarle que perdió a su esposo en un accidente. Su vida ha sido un calvario. Y hoy en día debe trasladarse del Hospital de Niños al Hospital Italiano donde tiene a sus dos hijas internadas.

Si algo podemos hacer desde aquí es rezar para que todo ande bien en la salud de las hijas de Natalia, que bien se lo merece.

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