A LOS 97 AÑOS FALLECIÓ ANSELMO «MEMO» PICOTTO

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Otra víctima del  Coronavirus

Para mí, hablar de Memo Picotto es referirme a un tipo muy criollo que me salvó en una “Huella de Fortines”, prestándome un caballo, cuando me había quedado sin cabalgadura y eso para quien pretendía representar al “indio”, era una afrenta a los pueblos originarios. Quiero recordarlo así, con sus bromas, cuando me decía “usted no puede hacer de indio, porque se ríe mucho y los indios andaban siempre enojados”. Y tenía razón, no es que los indios no se rieran, pero quedaron plasmados en cuadros y fotos con seños adustos, serios, enojados o tristes. No era para menos, las imágenes que tenemos de ellos están relacionadas con su sometimiento, ¿de qué se iban a reír?

Pero volviendo a Memo, me parece verlo con sus hijos y nietos tomando un café en una confitería céntrica, muy de saco y corbata, a cualquier hora que fuera.

Lo que sucedió con Memo es que las pilchas criollas las usó para laburar y como dice su hijo José Luis, “laburó en tareas rurales toda su vida” y con eso crió a sus hijos, vio nacer y crecer a sus nietos y hasta pudo disfrutar de bisnietos.

Pero esta “puta pandemia” (pido licencia por el exabrupto), se lo llevó cuando, a pesar de sus 97 pirulos, tenía ganas de seguir disfrutando, paseando en su cupé Mercedes o comprándole (hace muy poco) yeguas y potrillos a Beto Islas, convenciendo a sus hijos que los potrillos “son mansitos de abajo”, qué personaje este Memo! y quien de los “chicos” le iba a decir que no los compre, si era su gusto y su plata.

Así, como dice José Luis, amaba todo lo criollo, trenzaba y armaba frenos y riendas, y sabía hacer todas las tareas rurales, porque de eso vivió, criollazo si los hay, y siempre entornado por su familia. Hay anécdotas que prueban ese amor familiar, vaya a saber con qué designio; su esposa murió el día que su hija mayor, María, cumplía años y Memo falleció el día de cumpleaños de su hija menor, Pilar.

Así se fue Memo Picotto, en su pueblo y amado por hijos, nietos y bisnietos, que no es poco, a pesar del dolor.   

Abrazo grande a su familia.

Daniel Lombardo

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