editorial

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DEJO DE OPTIMISMO

 

Esa frase “dejo de optimismo” usó  el intendente Torchio para expresar que estaba satisfecho en relación a la evolución de la pandemia en nuestra ciudad, ya que temía que continuara una curva ascendente. En cambio todo indicaría que Casares puede estar en una meseta, expresando el intendente que  es evidente que los vecinos están entendiendo la situación, razón por la cual quería expresarles su agrade-cimiento.

Esas palabras, “dejo de optimismo y agradecimiento” no las escuchamos cuando Casares por muchos días registraba 0 casos. Es que en su fuero interno al Jefe comunal no le convencía ese 0 casos, por entender que eran el preludio de una lluvia de positivos, que por cierto lo fue con una “cuarentena” de casos que lo preocuparon y por otro lado sirvieron para poner a prueba el sistema de salud local y el excelente trabajo de la Mesa de Salud al que los vecinos sumarán el propio trabajo del intendente, que cual un piloto de tormentas estuvo donde había que estar e hizo lo que había que hacer.

Los próximos días serán cruciales para saber dónde estamos parados. Estamos ante un enemigo impredecible, que como tal no permite seguir una estrategia definida para combatirlo. Quizás el cerrarle todas las puertas sea la mejor, al menos hasta  la llegada de la esperada vacuna nos ponga en igualdad de condiciones para presentarle batalla.  

 

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