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LA CUARENTENA DEJÓ DE SER LA VACUNA, PERO…

Cuando estalló la pandemia de Covid 19 y cobró sus primeras víctimas, una veintena de científicos especializados en enfermedades con las características del coronavirus fueron consultados y la conclusión fue determinante. No existían antídotos ni vacunas contra el mal, y habida cuenta de ello eran los miles y miles de contagiados y también de muertos que desafiaron los protocolos y llenaron los cementerios de los países de Europa, EE.UU, Brasil y como no podía ser de otra manera Argentina también. El cuidado contra la peste se dividió en fases de la 1 a la 5 que calificaban según contagios y muertos el éxito contra el avance de la enfermedad. A 9 meses del estallido de la pandemia la vacuna seguía siendo la única solución. A su vez distintos laboratorios anunciaban los éxitos de la investigación y la proximidad del anuncio. A pocos días de la finalización del año maldito la vacuna apareció en el escenario mundial, llegando a nuestro país una tanda de vacunas rusas, que por supuesto nuestros sabiondos cuestionaron diciendo que eran comunistas. De todas maneras comenzaron a administrarla, mientras el resto de las vacunas como en un shoping se anunciaron en el mercado dándole pie a los sabiondos para que discutan si una tiene que estar a -70º  si la otra la sacan de la heladera y te la ponen, la  cuestión es que ahora los argentinos somos  vacunólogos ilustrados.

A todo este circo estamos acostumbrados, la cuarentena dejó de ser la vacuna porque la vacuna ya está en el mercado, pero no es cuestión que ya no hay que temer más al virus. Por un largo tiempo se debe usar el tapaboca, seguir con las conductas de prevención como el lavado de manos, evitar las concentraciones, lo que parece una burla con lo visto en la concentración con motivo del tratamiento de la legalización del aborto.

No debemos asombrarnos si en cualquier momento aparece la vacuna argentina: gratuita, indolora, con prospecto en varios idiomas y eficacia inmediata. Las contradicciones es que no se puede tomar mate ni comer asado. Con perdón de la humorada. 

 

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